Metodología de la investigación
para proyectos aplicados
Antes de hablar de problemas, hablamos de lo que podemos ver, medir y registrar. Los síntomas son las pistas que nos llevan al problema real. Aprender a leerlos es la habilidad más importante del proyecto aplicado.
Estar en el lugar donde ocurre el proceso. Recorrer, mirar, preguntar. No juzgar todavía, solo registrar lo que ves.
Anotar lo que percibes con fecha, frecuencia y contexto. Un síntoma que no está escrito no existe para la metodología.
Hablar con las personas que viven el proceso. ¿Qué les molesta? ¿Qué les toma más tiempo del necesario? ¿Qué tienen que repetir?
Síntoma: Es la manifestación visible de que algo no está funcionando bien dentro de un proceso. No es el problema en sí, es la señal que nos indica que hay un problema.
El síntoma se puede ver, medir o escuchar. La causa es lo que está debajo y hay que descubrir.
La metodología del proyecto aplicado funciona igual que un diagnóstico médico: primero ves los síntomas, luego buscas la causa, y al final propones el tratamiento.
Esta matriz es tu primer instrumento de trabajo. Úsala durante la semana de observación en la empresa para registrar todo lo que percibes antes de definir el problema.
Tienes una percepción inicial de que algo no está funcionando bien. Es el punto de partida, no el diagnóstico.
Estás en el terreno. Registras lo que ves, escuchas y mides. Completas la matriz de síntomas con evidencias reales.
Analizas los síntomas para encontrar las causas. Aquí está el planteamiento del problema, que desarrollaremos en la Sesión 3.
Con el diagnóstico claro, diseñas la propuesta de mejora. Esto será tu proyecto aplicado: justificado, viable y medible.
El diagnóstico lleva al planteamiento del problema